lunes, 6 de junio de 2016

A mal tiempo buena cara




Proceso de diseño - Molino de viento que concentra y expulsa agua de lluvia

Hemos comenzado practicando una técnica para reciclar bolsas de polietileno.   Con una plancha hogareña entre hojas de papel misionero se organizaron capas del material a reciclar  de alta densidad en las caras externas y en el centro  de baja densidad. 
Compartimos en clase diferentes muestras de placas hechas con variados materiales, como crayón de colores rayado, pinturas, transferencia por calor de la inscripción hecha con lápiz sobre un papel. 

No todo se funde con el calor al plástico y hay plásticos más amigables que otros. Para todo aquello que no se une,  el recurso es cortar pequeñas superficies y ponerle una capa de bolsa por encima, de esta forma queda atrapado por fundirse los bordes.  Ejemplo de esto son las telas de algodón, pinturas, radiografías, aluminio, etc. Hay elementos como la media sombra que se contrae y genera una textura interesante. 

Encontrar elementos que no se fusionan pasó a ser una ventaja para lograr texturas. Un ejemplo es la lona microperforada, que no se unía si la dejábamos como capa más externa, de esta forma transferimos la textura a placas completas. La sometíamos al calor y luego de dejarla enfriar con peso encima (para evitar que se arrugue) la despegábamos con facilidad. 

Parte de la experimentación con el material fue diseñar uniones impermeables de dos placas. Interesantes diseños se compartieron en clase.    

Hemos preparado varias placas para tener material para diseñar y experimentar en el workshop. El objetivo fue encontrar disparadores, condicionantes para nuestro nuevo desafío de diseñar un juego para usarlo bajo la lluvia, con la posibilidad de generar cantidad en serie.



Mucho trabajo de toda la clase de investigación y experimentación relacionado con las sensaciones que despierta la lluvia, representaciones de situaciones bajo el agua, Se hicieron propuestas de los primeros objetos de diseños. Concluimos en focalizarnos en una rueda que recolecte el agua y la expulse mediante aletas movidas por el viento ¿Cómo? 


La propuesta final fue por decantación, veníamos analizando en grupo  dos opciones, haciendo incapié con que tenga una  cara hacia arriba que recolecte el agua, una superficie que la canalice hacia afuera y unas aletas que permita girar el objeto. El movimiento lo haría el viento al avanzar el ciclista con el objeto en el casco. 

Un recurso fue la reformulación de  los condicionantes y el programa de diseño constantemente. 

Diseñamos el molde y lo digitalizamos. Hicimos una maqueta de estudio a escala con el material para evaluar el grosor,  los puntos de unión, la capacidad de girar y el comportamiento con el agua. Pulimos detalles y empezó la producción en serie de 6 objetos iguales. 


Contábamos con una máquina sublimadora, que aplica calor y presión. Con la temperatura y los tiempo estandarizados  (168ºC - 20 segundos) se diseñaron placas con textura al tacto de un lado y textura visual por el otro. 


El diseño del eje fue todo un desafío. Hicimos una superficie cuadrada con tapas de gaseosas envueltas en bolsas respetando los colores de los objetos. Logramos una estructura que le da sostén muy liviana. 

Se trabajó poniendo énfasis en los detalles de terminación, debía tener aspecto de producto comercial.